Entre el 7 y el 14 de Octubre se dilató la recogida de uva para la elaboración de los vinos tintos. Comenzamos con la uva para el primer rosado de la bodega el mismo miércoles 7. Para tal menester, seleccionamos días antes los majuelos de donde recogimos conjuntamente la tinta del país y el Albillo Mayor que habíamos dejado una semana antes. Fruto de bayas medianas y pequeñas en perfecto estado sanitario que agradecen (y mucho) las copiosas lluvias de Septiembre. Grado entre 0,2 y 0,3% inferior al de 2019 que no supone menor problema en ribera soriana

Nuevamente vendimia manual en cajas de 10 kgs en las horas de menor exposición solar y llegada a bodega en lotes de entre 500 y 1000 kgs evitando oxidaciones innecesarias. A la vendimia del rosado le siguió la recogida de El Cubillo, parcela plantada por mi bisabuelo que desde 2018 elaboramos por separado. A los pocos minutos se realizó una 3ª selección racimo a racimo tras la que siguió una 4ª uva a uva en la mesa de selección tras la cual se despalilló. Este vino, que saldrá al mercado en 2021, realiza la maloláctica en barrica.
Los siguientes días recogimos la uva para hacer nuestro Agoris 6 meses de diversas parcelas de la vecina Peñalba de San Esteban situadas en los parajes de La Casa, El Prado y Valparaíso entre otros. Mucha fruta para este tinto en esta añada de 2020.

En el ecuador de la vendimia, recogimos parte de la uva de La Loma en Aldea de San Esteban para elaborar Señodal, tinto representativo de la bodega que vinificamos a partir de una única parcela y en algunas añadas como esta también con otras 3 fincas prefiloxéricas.
Finalizamos el 14 de octubre recogiendo los heterogéneos terroirs que conforman nuestro cuvee más prestigioso, Agoris Viñedos Centenarios. Uva menuda y de muy baja producción (apenas 2000kgs/Ha) de hasta 25 diferentes parcelas muy viejas de Aldea, Peñalba, Atauta, San Esteban y Quintanilla de Tres barrios.
Dos semanas para recoger unos 35 mil kgs de uva tempranillo, garnacha y Albillo Mayor de más de 50 parcelas que conforman algo más de 12 Ha. Una idea de la baja producción media en un año extraordinario y difícil como este. Símbolo de identidad de la otra Ribera, la de altura, frío y minifundio, la de Soria.

Pero hay algo que es meridiano, si nuestras cepas han aguantado en pie varias guerras y otras tantas crisis, ¿quiénes somos nosotros para parar por el maldito Covid?.



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